Por qué amo I love Dick

I love Dick poster amazonI love Dick es una serie de producción propia de Amazon, disponible en su plataforma. Creada por Sarah Gubbins y Jill Soloway (creadora de Transparent). Son solo 8 episodios de 20 minutos, así que es perfecta para vértela en un par de tardes. Aunque a la crítica no le haya convencido demasiado, yo la he disfrutado mucho. Así que quiero recomendarla y explicarte por qué.

¿De qué va I love Dick?

I love Dick parte de las vivencias de un matrimonio neoyorquino recién mudado al pequeño pueblo de Marfa (Texas). El motivo de la mudanza es que él, Sylvere (Griffin Dunne), va a trabajar en un proyecto con Dick (Kevin Bacon). Dick es una eminencia artística, seguro de sí mismo, excéntrico. Lleva 10 años sin crear una nueva obra y vive rodeado por un ejército de adoradores. El pueblo tiene una gran comunidad artística, que propicia que toda clase de “modernos” y demás gente cool se mezclen con lo más rudo de la américa profunda.

Todo lo anterior describe el ambiente de I love Dick. Ahí se desarrolla la historia central, protagonizada por Chrys (Kathryn Hahn). Ella es la otra mitad del matrimonio recién llegado. Se muda a Marfa para acompañar a Sylvere, al que lleva dando soporte en sus proyectos durante años, sin mérito ni crédito alguno. La historia esencial parte de la atracción inmediata y arrebatadora que Chrys siente por Dick, que aparece a caballo, como el hombre Malboro, la primera vez que Chrys lo ve.

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Parece una premisa sencilla o incluso hasta insulsa. Pero te aseguro que no se trata de una comedia romántica, ni de una serie convencional. La pasión de Chrys da pie a variadas situaciones, que además de divertir, acaban dejándote dándole vueltas a la vida. O al menos esa ha sido mi experiencia.

Los temas que me han hecho amar I love Dick

Lo cierto es que en general las críticas no han sido buenas para I love Dick. Mi costumbre es ver las cosas (series, pelis) primero, y sacar mi propia opinión. Luego busco información, y contrasto y enriquezco mis propias impresiones con lo que leo u oigo.

Pues en el caso de I love Dick me ha resultado especialmente anecdótico que precisamente lo que yo valoré positivamente de I love Dick coincida en mucho con lo que se le acusa de no conseguir. No pretendo desacreditar a esas críticas. Sino resaltar precisamente que en el entretenimiento lo subjetivo juega un papel muy importante. No todos somos el mismo espectador. A veces solo es cuestión de conectar con el relato. Y para ello influye enormemente tanto tu experiencia previa como tu presente.

Por eso quiero explicar por qué a mí sí me ha gustado I love Dick. Quizá también pueda ser tu caso.

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La atracción física con realismo

I love Dick comienza explorando la atracción física que Chrys siente por Dick. Los primeros capítulos están repletos de sensualidad, sexualidad y erotismo a partir del físico de un Kevin Bacon casi anciano y desde el punto de Chrys. La manera de relatar esa atracción está muy marcada por ella. Y al verla te das cuenta de lo poco frecuente que es este punto de vista. Además, el objeto de deseo tampoco es común. Vale Kevin Bacon es un tiarrón, y se presenta como un viril cowboy, pero de 60 años. En todo ello hay una naturalidad y realismo sobre el mecanismo de la atracción física que para mí supuso uno de los primeros puntos a favor de I love Dick. Este erotismo continúa el resto de episodios, pero ya no es tan protagonista como en los primeros.

Las parejas. Y el individuo en ellas

Como comentaba al principio, a  partir de esta arrolladora atracción que siente Chrys se dan un montón de situaciones. Y con ello terminan de convertir la serie en una propuesta fuera de lo convencional y remarcable. Chrys habla con su marido abiertamente de la atracción que siente. Así I love Dick se permite tratar la vida en pareja y la sexualidad en las relaciones largas, la honestidad, la fantasía y los límites que marcan la relación. También cómo cada individuo explora su propia identidad, marcada por la larga convivencia y los roles que se van a estableciendo. Así como la sutileza en que estas relaciones desequilibradas de poder se van estableciendo,  y perpetuando.

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La pasión de Chrys sirve de catalizador para que ella ponga en entredicho quién es. Recuerde cómo era y quién pretendía ser. Y como eso fue desvaneciéndose. Chrys se enfrenta a sí misma y no teme dudar. Asumir la responsabilidad propia, salir del letargo, y la valentía de la búsqueda es inspirador.

Mío. Y no tuyo

También es poco frecuente la forma en que Chrys vive esta pasión, que disfruta y sufre. Pero es suya siempre. Dick es ajeno y externo, no tiene poder. Chrys experimenta y aprovecha esta atracción. Pero por supuesto también es capaz de filtrarla a través de su parte más racional. En todo esto hay un realismo obvio, pero tan poco habitual en las ficciones, que no dejaba de maravillarme.

El arte

Ya por último: el arte, que es uno de los temas principales de I love Dick. Lo aborda desde varios puntos de vista, y se relaciona muy fuertemente con el feminismo, propiciando reflexiones que profundizan sobre el papel de la mujer en el arte. Cada capítulo comienza con pequeñas piezas de video arte moderno. Quedan algo aislados, pero aun así me resultaron muy sugerentes y me dejaban con un tono idóneo para disfrutar del episodio.

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Tanto Chrys como varias secundarias tienen tramas como artistas. Se aborda tanto el proceso de creación, como las repercusiones que sus obras tienen en el resto del pueblo. Y sus efectos de vuelta en ellas. En mi opinión, estas tramas resultaron a la vez divertidas, absurdas y enriquecedoras. Me hicieron cuestionar cosas que ni me había parado a pensar. Y me gustó mucho como transcurrieron para sus protagonistas y el resto de los involucrados. (Que no diré más, para no destrozar las tramas en sí mismas). Pero hay toda una intencionalidad reflexiva sobre el arte, relacionándola con los roles del hombre y de la mujer; y también sobre el egocentrismo del artista y todo el esnobismo que lo rodea.

¿Han perjudicado las expectativas a I love Dick?

Además de recomendar I love Dick, también quiero comentar mi teoría sobre por qué a la crítica no le ha gustado esta serie. Aunque hasta ahora no lo he dicho, I love Dick es una adaptación de un libro con el mismo nombre que habla de la mujer como artista. Este libro, escrito por Chris Kraus y publicado en 1.997, se ha convertido en un manifiesto feminista de prestigio y ciertamente es una alabada obra por la forma en que está escrita y los temas que trata. Partiendo de esta obra literaria, a la crítica la serie se le ha quedado corta y superficial la serie. Ya he hablado de lo que opino de ellas, así que vuelvo a preguntarme: ¿Han jugado las expectativas un papel fundamental en ello? ¿Hubiera causado otra opinión si se hubiese desvinculado del libro que adapta?

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Yo no puedo juzgar si la crítica tiene razón al tacharla de superficial porque no estoy “formada” en estos temas, aunque tenga interés y conciencia sobre ellos. Pero me parece bello que, aunque fuese cierto que la serie no alcanza el rigor del libro, al menos sí que sirva para propiciar la reflexión sobre todos estos temas en un público lego, profano, como ha sido mi caso.

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