Muerte en León. True Crime de diez

Aunque eran las 2 de la mañana al meterme en la cama, y tras ver las 4 horas de la serie documental Muerte en León, cogí el libro para como cada noche, dormir leyendo. Las palabras de Dolores Redondo no podían ser más apropiadas. En Legado en los huesos, el segundo libro de la Trilogía del Baztán, Amaia Salazar reflexionaba:

La gente mentía, no en lo grande, pero sí en lo importante, en los detalles. La gente mentía en sus declaraciones y no para ocultar un asesinato, sino para esconder insignificantes aspectos de su vida que les resultaban vergonzosas. Muchas personas terminaban pareciendo sospechosas por no admitir la verdad.

¿Será simplemente eso lo que tiñe de incertidumbre el caso del asesinato de Isabel Carrasco?

La serie documental Muerte en León, producida por JW Productions y con colaboración de Movistar Plus (donde está disponible en VOD) sigue el juicio por el que se juzgó a la tres acusadas y recrea las versiones de la fiscalía y de los abogados defensores.

Las versiones de unos y otros se contradicen a partir de diferencias de minutos entre lo que cada parte sostiene que ocurrió. Y esos minutos son los que estructuran los 4 episodios del documental.

Un caso real que parece ficción

El asesinato tuvo lugar en 2014. Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León y del PP en esa región fue tiroteada por la espalda mientras caminaba atravesando un puente de la ciudad. Por este crimen se acusó a Montserrat González; y su hija Triana Martínez González, quién había trabajado con Isabel Carrasco. Madre e hija estaban afiliadas al PP. El padre de Triana era inspector de Policía. También se acusó del crimen a Raquel Gago, amiga íntima de Triana y policía municipal.

Ya de por sí, el crimen es insólito e increíble. Tratar de entender qué ha sucedido es lo que motiva al director, Justin Webster, a involucrarse en esta serie documental. El equipo lo conforman Sumpta Ayuso, como productora y Enric Bach, productor y co-guionista.  Pero al tratar de comprender el caso y quitarle la capa superficial que parece que lo explica, aparecen otro tipo de interrogantes que sobrevuelan la explicación inicial y que además plantean serios conflictos ¿Es solo un crimen pasional o hay detrás luchas de poder, malversaciones, tramas policiales, intereses jurídicos y políticos, conspiraciones, falsos testimonios?

Muerte en León true crime triana

True Crime de la mejor calidad

Muerte en León es un documental exquisito. La cortinilla de créditos iniciales es maravillosa, como la primera secuencia que abre el capítulo uno. El resto de la serie mantiene ese nivel, ocupándose de exponer los datos, tratando de ser limpios y asépticos, de dejar que cada parte cuente su versión y enseñe sus propias evidencias.

El valor testimonial es inmenso y completo: no solo se escuchan las declaraciones de testigos, acusadas, y abogados durante el juicio. También comentan el antes, durante y después del asesinato amigos, familiares y periodistas. Así el documental nos permite acercarnos a la figura poliédrica y compleja que es la realidad.  Es el espectador quien decide a quién o qué creer.  Como es algo en lo que me fijo mucho, quiero también incidir en la fantástica estructura narrativa seriada de la serie. Cada capítulo funciona como tal, y a la vez, contribuye al mensaje que construye como serie.

La historia que cuenta Muerte en León debes descubrirla viendo la serie. Yo tan solo quiero animarte a ello. Porque además me sale este raro orgullo patrio de saber que está hecho aquí. No solo lo de fuera es bueno, también hay productos de alta calidad aquí cerca. Así que se puede decir sin complejos que Muerte en León está a la altura de The Jinx y Making a Murderer.

Los buenos límites de Muerte en León

Sobre el caso no quiero escribir mi opinión. No quiero juzgar a nadie y si lo escribiese estaría haciéndolo. Estamos hablando de realidad. De gente que tiene familia y amigos. Son 4 vidas destrozadas, como dice la fiscal al final del documental. Realmente no puedo saber qué ocurrió y si todas las cosas feas que se relacionan, más allá del crimen, sucedieron así o no. Creo que el límite de lo que debe y puede hacerse lo establece muy bien el equipo de Muerte en León, que expone y pregunta. Pero no responde por nadie. No quiero caer en opinar fácilmente, pero la frustración por la capacidad de un país para mirar hacia otro lado pese a la evidencia contrastada puede conmigo. Las cosas tienen que hacerse bien, no pueden hacerse a medias. Y esto es lo que por suerte, Muerte en León señala.

Quiero terminar con el párrafo previo al que Dolores Redondo escribe antes del ya citado al principio de este artículo. Me parece que el True Crime también es así. Como espectadores a veces nos puede el ansia de unir todas las piezas. Pero no es ficción, es documental, no debemos olvidar los temas tan delicados de qué se hablan.

En un caso criminal el investigador trata de montar un puzle del que desconoce el número de piezas y la imagen que será visible tras ensamblarlo. Y había puzles a los que les faltaban piezas, que quedarían como agujeros negros en la investigación, espacios de absoluta oscuridad en los que nunca se sabría qué hubo en realidad.

 

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